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Lunes 06 de Septiembre del 2010
Qué función cumplen los Rectores de Santuarios?

Los Rectores de los Santuarios deben llevar mediante un trabajo responsable y consciente, a los santuarios a la categoría de “Modelos Pastorales”, respetar lo propio de cada pueblo, purificar las manifestaciones religiosas encaminando hacia lo evangélico (S.C. 12 y 13).  Asumir y encamar las realidades de nuestro pueblo, especialmente en lo religioso, porque lo que “no es asumido no es redimido”.

 

Deben integrar un “Equipo de Reflexión Pastoral” a partir de la realidad de cada santuario, con la participación de presbíteros, religiosos y laicos.  Los rectores deben establecer contactos con los responsables de "peregrinaciones”, para organizar en común la preparación y realización de las mismas.  Revitalizar el rico sentido de peregrinación del pueblo de Dios.

 

El rector ha de orientar y enriquecer las promesas, dándoles criterios evangélicos de solidaridad cristiana.  Descubrir su lenguaje totalizante.  Fomentar con los ingresos de los santuarios, obras que benefician al mismo pueblo, especialmente sociales, formación de líderes, “ayudas a los pueblos pobres y  a las iglesias pobres”.  (Juan Pablo II)

 

Incorporar la problemática juvenil a la tarea pastoral del santuario, como futuro del pueblo de Dios y como actual manifestación de presencia masiva en estos lugares de culto.

 

Los rectores de santuarios deben ser seleccionados entre los mejores pastoralistas. El rector tiene que ser un hombre de diálogo y permanentemente en búsqueda.  Por eso, tiene que aprender a compartir y reservarse tiempo para la reflexión y el estudio.  El rector tiene que aprender a dejar espacios para la acción pastoral de religiosos y laico, esto significa, escuchar, delegar, confiar.

 

El rector debe animar a los laicos para que lo acompañen en la tarea de administrar los bienes del santuario y tratar de devolver al pueblo, en bienes y servicios, lo que el mismo pueblo ofrece.  A la vez, custodiar los bienes de acuerdo a las normas del Derecho Canónico, mediante el “Consejo económico”.