La peregrinación, experiencia religiosa universal, es una
expresión característica de la piedad popular, estrechamente vinculada al
santuario, de cuya vida constituye un elemento indispensable: el peregrino
necesita un santuario y el santuario requiere peregrinos.
El santuario, tanto si está dedicado a la Santísima Trinidad
como a Cristo el Señor, a la Virgen, a los Ángeles, a los Santos o a los
Beatos, es quizá el lugar donde las relaciones entre Liturgia y piedad popular
son más frecuentes y evidentes. "En los santuarios se debe proporcionar a los
fieles de manera más abundante los medios de la salvación, predicando con
diligencia la Palabra de Dios y fomentando con esmero la vida litúrgica,
principalmente mediante la celebración de la Eucaristía y la penitencia, y
practicando también otras formas aprobadas de piedad popular".
En estrecha relación con el santuario está la peregrinación,
que también es una expresión muy difundida y característica de la piedad
popular.
En nuestros días, el interés por los santuarios y la
participación en las peregrinaciones, lejos de haberse debilitado por el
secularismo, gozan de amplio favor entre los fieles.