Innumerables centros de comunicación social divulgan todos
los días noticias y mensajes de todo tipo; el santuario, en cambio, es el lugar
en el que continuamente se proclama un mensaje de vida: el "Evangelio de
Dios" (Mc 1,14; Rom 1,1) o "Evangelio de Jesucristo" (Mc 1,1),
esto es, la buena noticia que proviene de Dios y que tiene por contenido a
Cristo Jesús: Él es el Salvador de todos los pueblos, en cuya muerte y
resurrección se han reconciliado para siempre el cielo y la tierra.
Al fiel que se acerca al santuario se le deben proponer,
directa o indirectamente, los elementos fundamentales del mensaje evangélico:
el sermón de la montaña, el anuncio gozoso de la bondad y paternidad de Dios
así como de su amorosa providencia, el mandamiento del amor, el significado
salvador de la cruz, el destino trascendente de la vida humana.
Muchos santuarios son, efectivamente, lugares de difusión
del Evangelio: en las formas más variadas, el mensaje de Cristo se trasmite a
los fieles como llamada a la conversión, invitación al seguimiento, exhortación
a la perseverancia, recuerdo de las exigencias de la justicia, palabra de
consuelo y de paz.
No se puede olvidar la cooperación que muchos santuarios
prestan a la labor evangelizadora de la Iglesia, al sostener de diversos modos
las misiones "ad gentes".