|
"Con el nombre de santuario se designa una iglesia u
otro lugar sagrado al que, por un motivo peculiar de piedad, acuden en
peregrinación numerosos fieles, con aprobación del Ordinario del lugar".
La condición previa para que un lugar sagrado sea reconocidocanónicamente como santuario diocesano, nacional o internacional, es la
aprobación del Obispo diocesano, de la Conferencia de Obispos, o de la Santa
Sede, respectivamente. La aprobación canónica constituye un reconocimiento
oficial del lugar sagrado y de su finalidad específica, que es la de acoger las
peregrinaciones del pueblo de Dios que acude para adorar al Padre, profesar la
fe, reconciliarse con Dios, con la Iglesia y con los hermanos, e implorar la
intercesión de la Madre del Señor o de un Santo.
En un Santuario se capta, más allá
de los signos visibles de la historia, la presencia de la "gloria"
divina, es decir, la manifestación de Dios, su presencia en diálogo con
la humanidad y su ingreso en el tiempo y en el espacio, a través del
"Templo" que Él pone en medio de nosotros para acercarnos a su
divinidad y eterno amor. En este templo la presencia divina está viva
por doquier.
En el santuario se aprende a abrir
el corazón a todos, en particular a los que son distintos de nosotros:
el huésped, el extranjero, el inmigrante, el refugiado, el que profesa
otra religión y el no creyente. Así el santuario, además de presentarse
como espacio de experiencia de Iglesia, se convierte en lugar de
convocación abierta a toda la humanidad.
BENEFICIOS DE VISITAR UN SANTUARIO
Al santuario se acude como al
templo del Dios vivo, al lugar de la alianza viva con Él, para que la
gracia de los Sacramentos libere a los peregrinos del pecado y les dé
la fuerza de volver a comenzar con nuevo brío y con nueva alegría en el
corazón, para ser entre los hombres testigos transparentes del Eterno.
|